La creciente demanda sobre un recurso limitado de agua y la naturaleza conflictiva de los múltiples usos del mismo ha creado la necesidad de planificar adecuadamente su desarrollo.
El aprovechamiento de los recursos hidráulicos de una nación o de una región para satisfacer las diferentes demandas del recurso, implica el conocimiento de las disponibilidades hidráulicas, su distribución espacial, la cantidad, la calidad y su patrón de variabilidad. Es indispensable también estimar las demandas actuales y futuras para los diversos fines tanto espacial como temporalmente normar el uso del agua y asignar las disponibilidades geográficamente entre los diferentes tipos de usos potenciales.
Finalmente se entra a la etapa de formulación de los proyectos para facilitar su ordenamiento según prioridades. Durante esta etapa de planificación se identificarán los posibles impactos ambientales que deben ser considerados antes de proceder a la ejecución de los proyectos considerados como más prioritarios.
Los beneficios medioambientales derivados de las instalaciones microhidráulicas son considerables: pueden proporcionar energía eléctrica a zonas que de otra manera estarían aisladas o alcanzables sólo con obras de mayor impacto medioambiental; permiten realizar una política de distribución sobre el territorio de la producción de energía eléctrica; utilizan el recurso del agua de manera equilibrada y controlada por las comunidades interesadas; ayudan a reducir la dependencia energética de los combustibles fósiles y además no producen emisiones de gases de efecto invernadero, ni otras sustancias contaminantes. Las instalaciones hidroeléctricas de pequeño tamaño representan por lo tanto una importante fuente energética renovable y pueden contribuir activamente al desarrollo sustentable del territorio en el que se implantan.
Estas centrales en pequeña escala bien proporcionado y ubicado, resulta económicamente competitivo respecto a las otras fuentes energéticas renovables y, considerando los costos globales reales, también respecto a las fuentes energéticas tradicionales.
Las instalaciones microhidráulicas representan por lo tanto una forma de energía valiosa, porque con un impacto medioambiental muy bajo utilizan una fuente energética renovable, que de otra manera se perdería.
Se puede determinar la viabilidad del proyecto siguiendo los siguientes pasos:
Elección del lugar: disponibilidad de los terrenos, verificación de la propiedad, de los vínculos, etc.
Estudio de los parámetros útiles: caudal y salto disponibles, cálculo de la potencia de la instalación.
Análisis de las licencias necesarias, pidiendo información a los constructores o a los profesionales de la zona, por conocer la situación local.
Estudio de viabilidad de la central y verificación de los costos, para asegurarse que la instalación tenga una relación costes / beneficios adecuada a las expectativas.
Elección del proyectista y del constructor.
Gestión y mantenimiento de la instalación.
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